El error de tomárselo en serio
Al principio pensé que la marcha que el fin de semana convocó Morena en Chihuahua había sido un tremendo fracaso. Pensé que María Eugenia Campos, la gobernadora, se había salido con la suya: romper la movilización y de paso imponer la narrativa de que ella sí combate a la delincuencia (aunque sea con la injerencia de la CIA) y demostrar que en su estado manda ella. Pero en una segunda lectura, lo que veo es una gobernadora sobrerreaccionando a una movilización que ella y sus numerosos aliados en los medios hasta ahora siguen subestimando, y veo a una Ariadna Montiel, en su evento debut como dirigente, llegando a Chihuahua con una agenda más improvisada de lo que el escándalo sugería: no enseñar músculo morenista sino provocar una reacción, hacer campaña disfrazada de presión política. Que lo haya logrado no es mérito de Morena. Es, en buena medida, un regalo de Campos.
Repasemos los........
