Música contra la redada y el genocidio
2026: nuevo orden global, extrema derecha con presencia amenazadora en más países occidentales, creciente odio racial… Cuando parecía que la guerra cultural estaba perdida, al menos en Estados Unidos, el mundo de la música se perfila como un terreno de resistencia. Los artistas que se posicionan políticamente en contra del autoritarismo alcanzan objetivos cruciales como defender la memoria pública cuando el gobierno intenta reetiquetar la historia.
El rebautizo del Kennedy Center como “Donald J. Trump and the John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts” fue leído como un asalto a la memoria histórica: no solo se cambia una placa, se usa un “memorial vivo” creado por ley para legitimar la presidencia autoritaria de Trump. La respuesta vino de Philip Glass, quien retiró el estreno de su Sinfonía No. 15 “Lincoln”, inspirada en el Discurso del Liceo de 1838, donde Abraham Lincoln advierte que la destrucción de Estados Unidos, si llega, “debe brotar de entre nosotros; no puede venir del extranjero”. Presentarla capturados por el rebranding ideológico, sostuvo, habría sido abdicar de una responsabilidad moral elemental.
Si Glass politizó el silencio, Bruce........
