La compleja trama de complicidades entre Durazo y Taddei
Existe una sofisticada red de poder, corrupción, riqueza y favores entre Alfonso Durazo y la presidenta del INE.
Desde que Guadalupe Taddei llegó al Instituto Electoral de Sonora para apuntalar la llegada de su amigo Durazo, quedó sellado un pacto que hoy, para muchos, resulta más que vigente.
En Sonora, Morena triunfó de la mano de la traidora Claudia Pavlovich, quien entregó el estado, y, como Quirino Ordaz en Sinaloa, fue premiada por AMLO con un consulado y Sheinbaum le puso embajada.
En reciprocidad, Durazo, aprovechando su cercanía con el expresidente, quien lo nombró jefe de la Comisión de Coordinación Política del partido en el poder, impulsó y colocó a Taddei al frente del organismo garante de la democracia nacional: el INE.
Junto con ella llegaron las mañas, vicios y costumbres donde, históricamente, predominaban la profesionalización y la especialización técnica y académica, para blindar el derecho de los mexicanos a votar y ser votados.
Guadalupe llegó imponiéndose, con soberbia e impunidad, las cuales llevó más allá. Sus padrinos de la ‘4T’ pusieron a su servicio los superpoderes para designar, a su antojo, la primera línea de mando del instituto, pasando por encima de la colegialidad inherente e histórica del INE.
Al más puro estilo caligulesco –“Calígula nombró cónsul a su caballo”–, Guadalupe ha nombrado a proveedores y operadores cercanos en posiciones estratégicas, entregándoles las llaves del tesoro.
Pongan mucha atención
Un ejemplo: la Dirección Ejecutiva de Administración, tomada de la mano de la dirección responsable de la totalidad de las adquisiciones del instituto. Administran más de 16 mil millones de pesos y duplicarán ese........
