Un tercio del sexenio
Delante de más de 200 mil personas –según la cifra reportada por el gobierno de la Ciudad de México–, el Zócalo volvió a ser lo que ha sido durante estos años para la ‘4T’: el lugar sagrado de sus concentraciones, el corazón simbólico del poder en México, esa plaza donde conviven todas nuestras historias, desde el Templo Mayor hasta Palacio Nacional, pasando por la Catedral. Allí, Claudia Sheinbaum cerró el domingo 27 de septiembre su recorrido nacional de rendición de cuentas y presentó el balance de sus primeros dos años de gobierno.
El 1 de octubre se consumió exactamente un tercio de su administración. Ya sólo quedan cuatro años y es ahora, precisamente ahora, cuando el sexenio entra en uno de sus momentos decisivos.
Y es que nunca antes había comenzado una Presidencia mexicana con la figura de la revocación de mandato ya incorporada a la arquitectura constitucional. Andrés Manuel López Obrador fue quien promovió la reforma y quien se sometió al primer ejercicio federal en 2022, pero Claudia Sheinbaum es la primera presidenta que llegó a Palacio Nacional sabiendo desde el primer día que ese mecanismo ya formaba parte del sistema. Jurídicamente no es un referéndum de confirmación, aunque políticamente muchas veces termine pareciéndose a uno: la posibilidad de que el ciudadano diga si el presidente continúa o si debe terminar anticipadamente su mandato por pérdida de confianza. El propio INE ha incluido ya previsiones precautorias para un eventual proceso de revocación durante 2027.
Lo que, traducido al lenguaje del poder, significa algo mucho más sencillo: si no eres bueno, si no te portas bien, si no cumples, si pierdes la confianza, existe una puerta constitucional para echarte. Y eso, en México, no es poca cosa.
Pero antes de llegar a la revocación existió otra frontera, mucho más inmediata y mucho más importante. La de los dos primeros años.
La Constitución establece que, si la falta absoluta de la persona titular de la Presidencia ocurre durante los primeros dos años del mandato, el Congreso debe nombrar a un presidente interino y convocar a una nueva elección presidencial. En cambio, si sucede durante los cuatro años restantes, el Congreso designa a un presidente sustituto que termina el sexenio. No habría una nueva elección presidencial. Esa es la frontera que estamos cruzando.
Claudia Sheinbaum asumió la Presidencia el 1 de octubre de 2024. Por tanto, al comenzar las cero horas del 1 de octubre de 2026, los dos primeros años........
