menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Therians, Kafka y algunos canes falderos

22 0
24.02.2026

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

Una mañana, después de tener sueños apacibles, sin bebés, sin teteros, sin pañales, varios habitantes del mundo se despertaron convertidos en therians. Unos se creyeron ositos panda, pero no les duró el espejismo, por ser animal en vías de extinción; otros, en marranos, pero le temieron a la gastronomía de diciembre y más bien cambiaron de opinión. Hubo algunos que, en vez de imaginar que se trataba de una pesadilla, decidieron que era un deseo alcanzado, y se transformaron en perros falderos y en gatitos amigos de ratones. Y otro, tras leer a Moby Dick, se creyó vengativa ballena, pero fracasó en el descomunal intento.

En días recientes, aunque es añejo el tema, hubo “bombardeos” en redes sociales sobre los therians. Hubo quien se atreviera a decir que se trata de una situación tan antigua, que pudo nacer en Egipto. Otros, más atrevidos, retrocedieron hasta las cuevas de Altamira y el arte rupestre. Desde las más viejas sociedades —señalaron otros— hay una idea de continuidad entre animales y hombres, una delgada línea, que puede engordar hasta llegar a tener el cordón umbilical pegado a un cocodrilo o a una babosa.

No he visto aún quiénes puedan........

© El Espectador