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La política de los muertos en vida

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15.07.2026

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Aristóteles decía que solo cabe evaluar el talante de una persona después de que ha completado su vida. Quizás resulte imposible defender la orientación ética y política del senador estadounidense Lindsey Graham, quien murió hace unos días a la edad de 71 años. “Era una de las figuras más odiosas de la vida pública norteamericana”, observa Jeet Heer en su obituario para The Nation, titulado “Lindsey Graham optó por el mal”.

Sin embargo, como también apunta dicha publicación, se lo puede defender de sus críticos liberales al menos en parte. “Políticamente, durante la última década de su vida Graham se transformó de manera dramática. En el 2015 y hasta comienzos del 2016, Graham era un enemigo acérrimo de Donald Trump.

En ese entonces arremetía contra Trump calificándolo de ser ‘un fanático religioso, xenófobo, y racista’ que ‘representa lo peor de los Estados Unidos’." Solo cuando el entonces candidato outsider triunfó en las primarias del 4 de mayo del 2016, Graham comenzó a acercársele. Dicho proceso se aceleró cuando Trump fue elegido en noviembre. Entonces, dice Heer, “Graham se convirtió en el lacayo más obsequioso del presidente.”

Explica que dicha transformación resulta sorprendente cuando se tiene en cuenta su historia política. Graham no solamente había sido un halcón, aliado de los belicosos senadores conservadores John McCain y Joe Lieberman, lo que sugiere que “Los Tres Amigos” (apodo que ellos mismos eligieron) serían opositores lógicos de la política exterior aislacionista de Trump. Además, Graham tenía una larga trayectoria de colaboración........

© El Espectador