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Que el tren interoceánico no atropelle a indígenas ni a afros

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21.04.2026

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Si el presidente Gustavo Petro deja encarrilada la interconexión entre el mar Caribe y el océano Pacífico combinará un ferrocarril desde Cupica hasta Riosucio con un dragado que les permita a barcos de gran calado navegar por el río Atrato hasta puerto Antioquia en el golfo de Urabá. Además de priorizar el tren, esta propuesta presenta dos diferencias con respecto a las que la antecedieron: en primer lugar, justifica la megaobra por el cambio climático y, en segundo lugar, argumenta que la cimentarán consultas previas, libres e informadas con los pueblos étnicos de las subregiones que serán afectadas.

El presidente resalta cómo el cambio climático ha ocasionado la escasez de agua dulce en los lagos Gatún y Alajuela que permiten el pleno llenado de las esclusas del canal de Panamá. Su vaciado involucra al menos 200.000 metros cúbicos por embarcación, para un total de 3.000 millones de metros cúbicos anuales1. El reto actual consiste en mantener esos flujos. La BBC de Londres reporta que en octubre de 2025 hubo una disminución del 41 % de las lluvias que por lo general han irrigado la cuenca del río Chagres, fuente nutricia de ambos lagos. Como ese fenómeno puede empeorar, el gobierno colombiano ha considerado que le corresponde formular una alternativa que libre al comercio mundial de los posibles atascos por venir.

Es excepcional el énfasis ecosistémico que hace Petro, como se deduce examinando la cronología que trazó Andrea Espinal, la socióloga de la Universidad de Antioquia, quien asesora a la Red de Derechos Humanos del........

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