Los riesgos de los implantes dentales
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Per-Ingvar Brånemark, médico ortopedista, investigó en 1952, en la Universidad de Gotemburgo, la microcirculación para injertos óseos autólogos. El aditamento óptico de titanio para la observación del flujo sanguíneo se instaló en una de las extremidades de los animales experimentales. Al final del estudio, no solo comprobó los factores condicionantes de la circulación sanguínea en el tejido óseo, sino que, para su sorpresa, el titanio que contenía el objetivo óptico se había adherido inseparablemente al hueso que presentó una vitalidad organizada alrededor del metal: descubrió el fenómeno de la oseointegración, base científica que dio origen a los implantes dentales.
Inició el desarrollo de un prototipo de implante, con el patrocinio de Nobelpharma A.B., empresa sueca que años más tarde derivó en la subsidiaria Nobel Biocare la fabricación de los implantes y de los componentes protésicos de los mismos. El primer paciente tratado por Brånemark fue el sueco Gösta Larsson, a quien le instaló cuatro implantes en el maxilar inferior en 1965. A partir de ese año, se proyectó el estudio clínico más riguroso y documentado en la historia de la odontología, como fue el seguimiento longitudinal por 24 años de 700 pacientes, que recibieron 4.636 implantes.
Los implantes son una alternativa terapéutica para atender a la población afectada por la pérdida de los órganos dentarios. El último estudio Nacional de Salud Bucal, ENSAB IV, realizado en 2014, encuestó y valoró clínicamente a más de 20 mil personas en 32 municipios de las diversas regiones geográficas de Colombia. Registró que el 70,47 % de la población presentaba pérdida parcial de dientes y 5,12 %, pérdida total de la dentición.
Se estima que, en el........
