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Este es el fin de internet tal y como lo conocemos

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19.04.2026

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Audio generado con IA de Google

La semana pasada, Anthropic anunció que su modelo de inteligencia artificial más reciente, Claude Mythos Preview, no estará disponible para el público, después de que la empresa descubriera que era capaz de encontrar y explotar vulnerabilidades que han pasado desapercibidas en sistemas de software críticos durante décadas. En su lugar, Anthropic dio acceso a Mythos —y 100 millones de dólares en créditos para utilizarlo— a más de 50 de las organizaciones más grandes del mundo, entre ellas Amazon, Apple, Microsoft, Google y JPMorgan Chase, como parte de una iniciativa defensiva de ciberseguridad denominada Proyecto Glasswing.

Incluso antes del anuncio, los modelos de IA disponibles para el público ya encontraban vulnerabilidades de seguridad en software de uso común. Los investigadores de Anthropic reconocieron que a otros laboratorios les faltan entre 6 y 18 meses para construir algo comparable. Estas capacidades, y las amenazas que suponen para la ciberseguridad, proliferarán. Desde las plataformas de emisión en continuo hasta los servicios bancarios en línea, pasando por los motores de búsqueda que responden a preguntas cotidianas, amplias franjas de internet podrían quedar inutilizables.

Si no respondemos con cuidado y decisión, los millones de personas que más pueden beneficiarse del progreso de la IA como herramienta de programación serán también los más expuestos a los ataques. Dejarlos a su suerte podría erosionar internet tal y como lo conocemos.

Puede que ya estés familiarizado con el concepto de vibe coding: utilizar herramientas de IA para convertir descripciones con lenguaje llano en software funcional. El propietario de una tienda describe el sistema de inventario que necesita, y la IA lo crea. Un dentista describe un portal para pacientes, y la IA se lo proporciona. Millones de personas que nunca pensaron en sí mismas como desarrolladores de software —propietarios de pequeñas empresas, médicos, directores de organizaciones sin fines de lucro— están creando software por primera vez sin ninguna formación. Pero........

© El Espectador