Un cristianismo sin Cristo
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El sábado 1 de agosto, en el Colegio Marymount de Puerto Colombia, se celebró un animado retiro espiritual. Ministras y ministros designados, arrebatados por el éxtasis religioso y alumbrados por las cámaras, alababan y oraban por el bienestar del país. Eso me pareció normal: todos los religiosos exitosos son excéntricos. Menos normal me pareció que el presidente ADLE le entregara una Biblia a cada uno de sus ministros porque, según él, «para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión».
Pero no fue el regalo ni la frase lo que me inquietó, sino la carátula: la línea gráfica de Defensores de la Patria, un mapa de Colombia y, en todo el centro, un Divino Corazón de Jesús. Alguien decidió que el Evangelio se veía mejor con el logo encima. Esa decisión, que parece de diseño, es una tesis teológica camuflada.
El acto quedó unido, además, a las declaraciones belicosas de la ministra de Cultura, Paola Holguín, que anunció una futura «batalla cultural», y de la ministra de Educación, Viviane Morales, que hace unas semanas afirmó sin ambigüedad: «Abelardo lo ha dicho con claridad, hay que sacar a Marx de la educación y hay que meter a Dios. Yo estoy totalmente de acuerdo».
Me sentí destinatario directo de las palabras de la ministra Morales. Como docente de filosofía podría discutir si Marx estuvo alguna vez en las aulas........
