De lo que habla la boca está lleno el corazón
Ciudad de México.- Todos los gobernantes tienen el mal gusto de que les agrada a sobremanera escuchar su voz y piensan que sus expresiones van cargadas de enseñanza, sabiduría; están convencidos de que, cuando hablan, el mundo calla para poner atención a sus dichos. Pero, en no pocas ocasiones, lo que expresan son tonterías y, en el peor de los casos, exhiben lo que intentan ocultar.
Desde hace un tiempo se puso de moda lo que llaman “políticamente correcto”, que no es más que una forma de disfrazar la hipocresía y ocultar lo que realmente se siente o piensa en lo interno. La mayoría de los políticos son hábiles en permanecer en los parámetros de lo políticamente correcto, pero hay ocasiones en que el subconsciente los traiciona y, sin quererlo, nos muestran ese sentimiento interno que tanto ocultan.
Pero los dichos de muchos gobernantes también terminan por adosarles un mote. Recuerde usted a aquel presidente municipal que dijo ser el gato de angora del gobernador, aludiendo a una excelente relación y coordinación; tal alusión a los gatos le dejó el apodo de “El Whiskas”.
El mismo Andrés Manuel López Obrador llegó a compartir ese apodo, aunque por otra connotación. Él contó que, en 2006, durante su primer intento por llegar a la silla presidencial, sus enemigos le pusieron “El Whiskas” y que ese mote se relacionaba con un anuncio publicitario de esa marca de comida para gatos: “8 de cada diez gatas lo prefieren”, con lo cual aludían a que la mayoría de........
