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Cómo ser algo más que un gafete

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14.03.2026

Si usted está sufriendo un despido, o miedo a que lo recorten, repita conmigo: YO NO SOY MI TRABAJO NI TAMPOCO SOY MIS POSESIONES. Ciudad Juárez atraviesa hoy una tormenta económica que sacude los cimientos de miles de hogares. La estadística es fría, pero los rostros detrás de ella no lo son: la industria maquiladora ha despedido a más de 67mil personas, mientras que el tejido empresarial local se desgarra con el cierre de más de 750 empresas, principalmente PyMEs. Esta realidad ha dejado a una multitud de juarenses en la incertidumbre laboral. Sin embargo, bajo la crisis financiera subyace una crisis más profunda y silenciosa: la de la identidad.

El "Tener" y el "Aparentar" suelen convertirse en una trampa. En una sociedad de consumo, existe una tendencia dañina a definir el valor personal a través de las posesiones o la capacidad de aparentar riqueza. Como bien dice el refrán popular: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces". Cuando la economía se contrae, el espejo del estatus se rompe y el verdadero ser surge.

¿Cuáles son los efectos psicológicos de no poder sostener esa imagen?. El impacto suele ser devastador, manifestándose en ansiedad, depresión y un sentimiento de fracaso existencial. Según el psicólogo humanista Carl Rogers, la incongruencia entre el "yo ideal" (basado en expectativas externas) y la realidad actual genera una angustia que paraliza. Para deshacerse de esta forma de autodefinición, la persona debe iniciar un proceso de desaprendizaje. El camino hacia la sanación se encuentra en la aceptación radical y en buscar ayuda en redes de apoyo comunitario, terapia psicológica o grupos de acompañamiento que validen al ser por encima del tener.

YO NO SOY MI TRABAJO. Otro pilar que se tambalea durante los despidos masivos es la identidad ligada al rol laboral. Muchas personas se presentan diciendo "Soy gerente" o "Soy operario", en lugar de "Trabajo como...". Esta fusión total con el empleo hl ace que, al perder la nómina, se sienta que se pierde el propósito de vida.

Para empezar a concebirse lejos de esa identidad, es necesario realizar una auditoría de valores personales que no dependan de una empresa. Viktor Frankl, en su estudio sobre la resiliencia en situaciones límite, afirmaba que la libertad última del ser humano es elegir su actitud ante las circunstancias. Una persona puede desarrollarse en una nueva área o actividad si entiende que sus habilidades son transferibles. El aprendizaje continuo y la curiosidad son las brújulas en este nuevo ambiente.

Al ser necesario un nuevo un nuevo comienzo, la dignidad va por delante. Es vital internalizar un mantra poderoso: "No soy mi trabajo". Esta frase no es una renuncia a la responsabilidad, sino una declaración de independencia espiritual. También hay que poner la humanidad sobre la productividad: Soy un ser humano capaz de definir un nuevo camino en cualquier momento. Todos tenemos la capacidad de reinventarnos. El fin de un contrato no es el fin de una carrera, sino el inicio de una transición. Y aquí me viene una pregunta que se puede usar de muleta: ¿qué tan juarenses soy? Por definición, el juarense –nativo o adoptivo– es resiliente: Nuestra ciudad ha demostrado históricamente que sabe levantarse de las cenizas.


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