La empresa no es un invitado al desarrollo del territorio
Archivo - La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, llega a una reunión de trabajo con entidades inscritas en el Registro Electrónico de Colaboradores de Extranjería (Recex), en la Subdelegación de Gobierno de Málaga. (Foto de a / Álex Zea - Europa Press - Archivo
Cuando hablamos del progreso de un territorio solemos hacerlo desde las grandes cifras: PIB, empleo, inversión, recaudación, exportaciones o gasto público. Pero detrás de buena parte de esos números hay una realidad mucho más cotidiana: alguien tuvo que arriesgar, invertir, contratar y producir antes de que hubiera riqueza que repartir.
La empresa no es el territorio, por supuesto. Un territorio lo construyen también sus trabajadores, sus familias, sus administraciones, sus universidades y el conjunto de la sociedad. Pero cometeríamos un error si redujéramos la aportación empresarial únicamente al beneficio que obtiene quien emprende.
Una empresa que funciona genera mucho más que su resultado contable.
Paga salarios que después se convierten en consumo. Cotiza a la Seguridad Social. Paga impuestos. Compra a proveedores. Contrata servicios........
