Molowny, Pascual Calabuig, Messi… y Pedri
Así fue el recibimiento de Pedri en Tegueste
Antes de que en el Mundial se montara el escorrozo en el que estuvieron involucrados Messi y sus colegas españoles le pedí al nieto de Luis Molowny, uno de los grandes futbolistas del siglo XX, que me buscara en el libro que él le dedicó a su abuelo (Luis Molowny. El primer ídolo de Chamartin. Letrame Grupo Editorial) lo que sirviera hoy para situar a uno de los grandes de la historia de este deporte. El joven Molowny, que también se llama Luis, fue rápido en su búsqueda, pero a mí se me atragantó aquel momento del fútbol y dejé para otro tiempo aquel homenaje a don Luis. Ahora es cuando rindo al nieto, al abuelo y a otros grandes del fútbol, incluido a Messi, el abrazo que merecen por miles de razones.
Se había atragantado el fútbol internacional porque los representantes argentinos, incluido lógicamente Lionel Messi, decidieron hacer del fútbol una reyerta universal y estúpida. Hasta Messi, al que siempre le he dedicado la alegría que merece su fútbol, fue un malcriado de aquellos días. Él generó un momento lamentablemente inolvidable, que sólo se salvó cuando el mejor de los jugadores argentinos accedió al abrazo que le dio al final del encuentro Lamine Yamal, que además había sido una especie de ahijado de su historia de éxito.
El tiempo pasa y ahora hay otra vez razones, importantes, tristes y alegres, para decir lo que entonces hubiera dicho también si no hubiera sido por aquel torpe disparate que los argentinos exhibieron en el último día de la exhibición española. Ésta........
