La violencia siempre pesa más para el que habita los márgenes
Unos elementos de mobiliario urbano en La Cuesta. / El Día
Siempre me llamó la atención, por el terrible prejuicio de verla, a pesar de su situación, arreglada. Al principio solo la noté a ella. Las bolsas de mercado apoyadas en el suelo, las mantas bien dobladas al borde del banco, sus pertenencias aglomeradas debajo, y ella sentada, viendo pasar al resto, hablando con alguien o incluso, a veces, recostada descansando. Con el tiempo caí en la cuenta de que no estaba sola, un hombre la acompañaba siempre. Compartían pertenencias, comida y, por lo tanto, el banco.
Nunca supe bien cómo funcionaba aquello: si uno dormía ahí y el otro en otro lado, si compartían el poco espacio que ofrecía el banco, o si simplemente esa era su base de operaciones y buscaban dónde pasar la noche más refugiados.
El punto es que el banco........
