Hablar de más
Una mujer hablando. / Shutterstock
Hay veces que siento que vomito las palabras. Primero empiezo a sentir cómo me duele la barriga, cómo me quema. Me quema con muchos pensamientos que he tenido pero que no dije, que quizás debí decir y otros que están mejor entre jugos gástricos. Luego empiezo a sentir cómo me arde el esófago. Me arde con la necesidad de decir y encontrarles un lugar a todos esos pensamientos desarmados, amorfos, incompletos y abandonados. Por último, lo vomito todo. Me convenzo de que mejor fuera que dentro, dentro me pudre, me hace daño, así que lo suelto sin pensarlo, sin repetirme cada palabra, cada frase, para confirmar que está todo bien. Da igual si lo está, no aguanto las palabras en mi boca, me duele.
En ocasiones es divertido poder........
