La política del avestruz
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Francia ha vuelto a abrir ese debate que los gobiernos europeos prefieren mantener silenciado. Con unas cuentas públicas sometidas a presión creciente y con mercados que exigen más intereses por financiar su deuda, el Gobierno francés plantea congelar en 2027 las pensiones más altas o, al menos, revalorizarlas por debajo de la inflación. La propuesta afectaría, en principio, a los jubilados con mayores ingresos y preservaría las pensiones más modestas. No es todavía algo decidido, pero basta con mencionar la posibilidad para provocar un incendio. En Francia, como en España, los pensionistas constituyen un grupo electoral numeroso, políticamente activo –los mayores participan más en las elecciones que cualquier otro grupo de edad– y por tanto, decisivo. Cualquier gobierno sabe que tocar las pensiones –incluso las elevadas– tiene un coste inmediato. Por eso se traslada la factura al futuro. Para que la paguen los que vengan después.
Pero el hecho es que ya no puede garantizar indefinidamente una revalorización automática de todas las pensiones,........
