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¿Conviene comprar paneles solares?

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25.07.2026

Hace unos meses mi respuesta habría sido un rotundo no. Hoy ya no estoy tan seguro.

Si hubiera escrito este artículo hace apenas unos meses, mi conclusión habría sido sencilla: para la mayoría de los hogares bolivianos no valía la pena instalar paneles solares. La electricidad seguía siendo relativamente barata gracias al gas natural subsidiado, y recuperar la inversión podía tomar entre siete y diez años.

Hoy, con los cambios regulatorios y económicos, mi respuesta está mucho más condicionada. No porque los paneles solares hayan mejorado de un día para otro, sino porque cambiaron las reglas del juego.

En pocas semanas coincidieron tres hechos que modifican completamente el análisis. El primero fue la promulgación del Decreto Supremo N.º 5647, que crea un mecanismo para administrar futuros ajustes de las tarifas eléctricas mediante un límite de variación mensual y fondos de estabilización. El segundo es la creciente escasez de divisas, que elevó el costo real de todos los equipos importados, incluidos paneles solares, inversores y baterías. Y el tercero, quizá el más importante, es la caída sostenida de la producción nacional de gas natural.

Muchos bolivianos desconocen un dato fundamental: alrededor de casi dos tercios de la electricidad que consumimos en nuestros hogares se genera en centrales termoeléctricas que funcionan con gas natural (Fuente: CNDC). Durante años eso no fue un problema porque el país producía suficiente gas y, además, el Estado mantenía un fuerte subsidio al combustible utilizado para generar electricidad.

Sin embargo, la producción viene disminuyendo desde hace varios años y distintas proyecciones del sector energético advierten que, si no ingresan nuevos yacimientos de gran magnitud, mantener este modelo será cada vez más costoso.

Eso no significa que mañana la electricidad vaya a dispararse de precio. Significa algo mucho más importante: por primera vez en muchos años, la respuesta a nuestra pregunta dejó de ser un "no" rotundo. Hoy depende del consumo de cada hogar, de cuánto paga en su factura.

El calor también juega a favor de los paneles. Imagine una tarde cualquiera de enero en Santa Cruz.........

© El Deber