El gobierno no devaluó; eliminó el control de precios
Los controles de precios están bien estudiados en las ciencias económicas y existen numerosos casos documentados a lo largo de la historia. La teoría señala que cuando el Estado impone un precio por debajo de su nivel de equilibrio y logra hacer cumplir esa medida, la consecuencia inevitable es una contracción de la producción, un exceso de demanda frente a la oferta y, por ende, la aparición de colas y listas de espera. En la práctica, a menudo se forman mercados paralelos, lo que reduce al mínimo o desaparece el comercio por los canales formales sujetos a la regulación, mientras florecen los canales informales. Por esta razón, los controles casi siempre fracasan en su objetivo de evitar la inflación e, incluso, resultan contraproducentes.
La historia está llena de ejemplos: desde el Edicto de Diocleciano en el Imperio Romano, pasando por el control de alquileres en la Nueva York actual, hasta la Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial. El caso alemán es particularmente interesante. El economista Ludwig Erhard, quien fungía como director de asuntos económicos de la zona de ocupación anglo-estadounidense, emitió un decreto de eliminación de controles de precios un domingo. Aprovechó deliberadamente el día no laboral para que sus jefes —los militares de Estados Unidos e Inglaterra a cargo de la ocupación, quienes se oponían firmemente a la medida— no tuvieran tiempo de reaccionar hasta el día siguiente. El lunes, los bienes empezaron a aparecer “milagrosamente” en los estantes, el mercado negro se extinguió y........
