Hetairas y rasputines en el poder
Bolivia atraviesa, otra vez, una escena que la región conoce de memoria: un asesor sin cargo formal redactando decretos, un presidente que guarda silencio mientras arde el escándalo, y una mujer baleada que se convirtió, sin buscarlo, en la única voz dispuesta a nombrar lo que muchos ya sospechaban. “En este país no gobierna Rodrigo Paz, gobierna Fernando Cerimedo”, dijo Nadia Beller desde la camilla, después de recibir tres disparos de sicarios disfrazados de repartidores en la puerta de un hotel en Santa Cruz. Cerimedo, el consultor argentino que asesoró a Javier Milei y luego se instaló en el círculo íntimo del Palacio Quemado, terminó imputado por tentativa de feminicidio, con 180 días de detención preventiva en Palmasola y un proceso paralelo por enriquecimiento ilícito. En el allanamiento de su vivienda aparecieron tarjetas que lo identificaban como “Asesor Principal del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia”, cargo que el propio Ejecutivo se apuró a negar que existiera. Beller ya declaró que lo suyo no fue un episodio pasional, sino, en sus palabras, “un crimen de Estado”.
No hace falta imaginar una conspiración para explicar cómo Cerimedo llegó a intervenir en la redacción del Decreto Supremo 5515, la norma que habilita al presidente a ejercer funciones por medios tecnológicos estando fuera del país, como él mismo reconoció ante la Fiscalía, y a participar en reuniones de gabinete sobre combustibles y tierras. Basta con la desidia administrativa, o para ser generosos, con un dejar hacer que terminó convertido en método de........
