Pirómanos y bomberos
Durante los últimos seis o siete años, de la mano de la irrelevancia de la centroizquierda y el predominio del Frente Amplio y el PC, ha surgido una especie política singularmente fascinante en el ecosistema chileno: la izquierda que destruye y luego, contemplando las ruinas que ella misma fabricó, tiene la desvergüenza olímpica de reclamar que la reconstrucción no avanza lo suficientemente rápido, o que se está haciendo mal.
No es ironía. Es el estado actual de la política nacional.
Repasemos los hechos con la frialdad que merecen. Entre fines de 2019 y comienzos de 2026, Chile vivió uno de los experimentos de demolición económica más metódicos y costosos de su historia reciente. Primero llegaron los retiros de fondos previsionales -impulsados con el entusiasmo mesiánico de quienes carecen de experiencia en gestión- que inyectaron cerca de 50 mil millones de dólares al sistema, licuaron el ahorro previsional de millones de chilenos, dispararon la inflación y dejaron al mercado de capitales local con la columna vertebral fracturada. Eso no fue un accidente. Fue una decisión política, aplaudida, celebrada, tuiteada con orgullo por los mismos que hoy se presentan como defensores de los que menos tienen.
Luego vino el gobierno de Gabriel Boric. Con la energía característica de quienes confunden los deseos con los planes, la administración 2022-2026 elevó el gasto público a niveles que la realidad fiscal simplemente no podía sostener. El........
