Mirada alta
08 de junio 2026 - 03:06
La visita del papa León XIV tiene el saludable efecto el obligarnos a levantar la cabeza. Y falta hacía.
Vivimos encorvados. Miramos el suelo de la actualidad inmediata, leemos el titular agrio, nos ensucia el barro del rifirrafe constante. Y todo pesa. Todo cansa. Todo irrita. Estamos torcidos. Pero conviene recordar algo elemental: no es lo mismo ser que estar.
Se puede estar enfadado. Se puede estar decepcionado. Se puede estar harto. Es probable, incluso, que muchos lo estén por casi todo lo que cae. Por lo que no llega. Por lo prometido, que no fue. Eso es comprensible. Yo lo estoy a menudo. Lo que no es saludable es convertir ese estado en identidad.........
