25 años de El Confidencial, tierra de oportunidades
Andamos de celebración estos días en El Confidencial. Cumplimos 25 años, nuestras bodas de plata. En contra de lo que mucha gente afirma por ahí, no soy socio fundador. Me incorporé al periódico como McCoy en febrero de 2006, casi cinco años después de su nacimiento, y entré a formar parte de su plantilla en mayo del año siguiente. Después pasé entre sus paredes virtuales los mejores 15 años de mi vida. Sin duda. Y es que EC es muchas cosas, para cada uno de sus profesionales o lectores una distinta; pero, si tuviera que definir lo que supuso -y sigue suponiendo- en mi caso, lo haría con tres palabras: ‘tierra de oportunidades’.
En efecto, servidor era el séptimo escalón de un banco cuando se cruzó en mi vida el Confi. Escribía para mis clientes y su editor llegó a mi vida al calor de una operación que hicimos sobre un activo inmobiliario. Le metí en mi lista de distribución y comenzó un proceso de seducción mutua que se alargaría casi tres años. José Antonio Sánchez fue el hada madrina que me rescató de la torre, me puso (con perdón) tetas y culo y me dijo ‘lígate al príncipe’ o, lo que es lo mismo, conecta con la audiencia. Y conecté. A........
