El burka es la metáfora de un Parlamento embozado
La iniciativa de Vox que aspiraba a prohibir el burka y el niqab en España ha fracasado con un entusiasmo que refleja el marasmo y la endogamia del maltrecho espacio legislativo. Bastaba la firma de Abascal para activar el cordón sanitario y generalizar los anticuerpos. Se diría que el Parlamento debatía la idoneidad del autor, no el contenido de las materias, quizá porque Vox carece de autoridad moral cuando se erige en campeón del laicismo. Un partido que invoca a la Virgen del Pilar en campaña aragonesa y que cultiva una épica nacional-católica difícilmente puede pontificar sobre neutralidad religiosa. Y mucho menos sobre emancipación femenina cuando ha convertido el antifeminismo en seña explícita de identidad.
El problema es que la insolvencia del partido ponente y del líder justiciero no disuelve las incomodidades de las preguntas. ¿De verdad creen Yolanda Díaz y el PSOE que prohibir el burka es inconstitucional porque vulnera la libertad religiosa? ¿Qué tiene de libertad -y hasta de noción religiosa- encerrar a una mujer en un sayo........
