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La política europea está dominada por una emoción peligrosa: la nostalgia

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15.09.2026

La campaña de las elecciones suecas, que se celebraron el fin de semana pasado, fue un poco aburrida. Los candidatos discreparon sobre temas como la sanidad pública o las políticas contra la delincuencia. Pero, en realidad, muy poco. De hecho, estuvieron de acuerdo incluso en el asunto más complejo del momento, la inmigración. Casi todos los partidos suecos quieren convertir su país, tradicionalmente uno de los más abiertos de Europa, en uno de los más cerrados.

Porque el asunto central de las elecciones fue, en realidad, la nostalgia. La sociedad sueca siempre ha sido pacífica y eficiente porque se ha sustentado en dos viejos valores nórdicos: la responsabilidad individual y la confianza mutua. Hoy muchos sienten que esos valores, plasmados en un contrato social según el cual el Estado te da mucho, pero tus conciudadanos también te exigen mucho, se han deteriorado y requieren ser renovados. También se hizo notar el deseo de volver a una Suecia más pequeña. La población del país creció mucho entre 2014 y 2024 (sumó 840.000 habitantes, casi un 9% más, hasta los 10,6 millones) debido en gran medida a la inmigración. Muchos se preguntan de manera tácita pero insistente: ¿acaso no funcionaba mejor el país cuando éramos menos?

La delincuencia en Suecia sigue siendo relativamente baja. Pero ha aumentado, sobre todo, a causa de las bandas organizadas. Una cuestión angustiante para........

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