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2026: economía, geoestrategia, revolución tecnológica y la IA como vector de cambio

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08.02.2026

El simple hecho de interrogarse sobre el futuro constituye ya una forma no desdeñable de moldearlo, y hoy más que nunca nos invade la preocupación de hacerlo.

Si pronosticar las tendencias de cualquier economía ha sido siempre una tarea arriesgada, porque los mecanismos económicos responden no sólo a realidades presentes, sino también a expectativas futuras, que pueden o no materializarse; pronosticar las tendencias de la economía mundial resulta ser un ejercicio muchísimo más arriesgado, dado que los supuestos de partida son complejos y múltiples, debido a la incertidumbre geopolítica y la aceleración tecnológica protagonizada por la inteligencia artificial, como vector disruptivo que altera y modifica sustancialmente el mapa económico y empresarial, así como el próximo futuro de la humanidad.

Las tendencias económicas para 2026 en tan inciertas circunstancias debido a su intrincada complejidad y vulnerabilidad, resulta ser como decimos, un ejercicio muy arriesgado plagado de incógnitas, algunas pesimistas y otras más optimistas en medio de las grandes transformaciones geoestratégicas acompañadas por una aceleración tecnológica como nunca en la historia se había producido, donde los términos sostenible e inclusivo adquieren una importancia relevante.

Y todo ello, en medio del cambio climático y la transición hacia las energías limpias que intensificará la demanda de recursos naturales que abren nuevas ventanas de oportunidades como puede ser el caso de América Latina, cuya posición geográfica le favorece por el giro de la globalización que apuesta por la relocalización de las cadenas de producción, que buscan la reducción de los riesgos en el suministro, y en última instancia el fortalecimiento de las relaciones comerciales en los mercados internacionales.

Unas tendencias que se ven reforzadas por la interdependencia de la economía mundial, la cual requiere una cuidadosa interpretación geopolítica, geoeconómica y geoestratégica, en la medida que se constata la creciente fragmentación del mundo en bloques antagónicos con enfrentamientos unas veces directos y otras veces soterrados, con consecuencias impensables.

La nueva geoestrategia global de la economía mundial se encuentra fragmentada en bloques antagónicos claramente diferenciados. Por un lado, Estados Unidos, que tradicionalmente había mantenido una sólida alianza con Europa, ha optado por distanciarse y romper ese vínculo histórico como socio principal. Por otro lado, China ha consolidado su posición como potencia global, contando con Rusia como aliado estratégico por necesidad y apoyándose en........

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