El otro eclipse: el Ejército mira a Ceuta y Moncloa, hacia otro lado
El Gobierno de España ofrecerá dos señales en directo del eclipse total de Sol desde el Observatorio de Yebes. Cobertura informativa total de RTVE, letreros LED en las carreteras, avisos de que a las personas les cambiará el humor, también a los animales. La maquinaria está en marcha: disertaciones de ministros, expertos, notas de prensa, periodistas del ente público desperdigados por el país, conexiones en directo, mucho pan, bastante circo y todo cuanto sea necesario para estar a la altura de tan magno fenómeno astronómico.
Entretanto, el Ejecutivo desoye los informes de inteligencia, descarta activar los mecanismos de seguridad nacional, los ministros no comparecen en el Congreso hasta finales de agosto y Pedro Sánchez continúa de vacaciones en La Mareta, sin piernas y con la mandíbula desencajada de tanto reírse. Que el eclipse solar sirva también de eclipse informativo para Ceuta. Que continúe la fiesta.
El Gobierno posee una habilidad acreditada para cambiar el foco cuando la realidad empieza a ponerse desagradable. Hoy es el Mundial. Mañana, el eclipse. Pasado mañana ya encontraremos alguna novedad. Y así, entre fenómeno planetario y acontecimiento deportivo, lo ocurrido en Ceuta puede acabar reducido a una crisis migratoria solventada en 24 horas gracias a la eficacia gubernamental y a la proverbial capacidad de Sánchez para resolver problemas que hasta un minuto antes no existían.
El problema es que, detrás de la tramoya, cuando se apagan los focos del espectáculo, la realidad resulta bastante menos fotogénica. Ceuta no es una emergencia migratoria. Es un problema de seguridad nacional anunciado al que el Estado llegó tarde. No falló la inteligencia. Falló lo que vino después de la inteligencia: la decisión política. Ahí reside buena parte del divorcio que estos días se percibe sotto voce dentro del Estado.
Mientras el Gobierno trata la crisis como un mero expediente........
