La hoja de ruta tecnológica en 2026: invertir en lo que importa, no en lo último
Las empresas se enfrentan a un importante reto tecnológico en 2026. En el contexto de la carrera por IA, las compañías deben invertir en tecnología mucho más que nunca para seguir siendo competitivas. Pero, al mismo tiempo, el sector privado se enfrenta a un flujo inagotable de nuevas soluciones digitales, muchas de las cuales pueden resultar meras distracciones en lugar de convertirse en mejoras prácticas para la operativa financiera de la compañía.
Este dilema, no obstante, no quita que las empresas deban tomar decisiones de inversión en tecnología, incluso cuando el mercado innova a un ritmo vertiginoso. Deben integrar estos nuevos sistemas en toda la organización con la suficiente rapidez como para evitar el riesgo real de que sean superados por opciones alternativas. A veces, antes de que estos instrumentos digitales estén operativos. Y deben hacerlo al mismo tiempo que generan un retorno adecuado de esas inversiones, ya que cualquier error en esta dirección podría generar una importante presión financiera.
Este desafío resulta especialmente relevante en el departamento de finanzas. Es el corazón de cualquier empresa y el lugar desde donde las mejoras de eficiencia derivadas de las nuevas tecnologías pueden extenderse por toda la organización. Entonces, ¿cómo pueden los directores financieros (CFO) asegurarse de que lo están haciendo bien?
Centrarse en lo esencial
Cualquier nueva inversión tecnológica suscita una exigencia inmediata por parte de la mayoría de los CFO: eliminar los procesos manuales, aumentar la capacidad y flujos de liquidez y de pagos y gestionar el riesgo —especialmente en lo que respecta al fraude y la ciberseguridad— para poder tomar decisiones más eficaces y rápidas.
Para las empresas, la modernización de sus sistemas de pagos ya no es simplemente un pilar operativo, sino una palanca estratégica para........
