Elecciones para tontos
El mismo día que el presidente Sánchez anunció el adelanto electoral, ya quedó claro cómo nos van a intentar convencer los partidos para que les votemos el 29N. Y la respuesta, tanto desde la izquierda como desde la derecha, es exactamente la misma: podemos votar bien o mal. A los buenos o a los malos. En eso, al menos, están de acuerdo: en tratar al electorado como si fuéramos tontos.
El presidente Pedro Sánchez planteó la elección en términos de involución o avance, siguiendo la idea misma que ya quedó clara cuando decayeron los decretos de vivienda: los buitres o la gente o, con alguna variación, las élites y la calle; Alberto Núñez Feijóo la enmarca como una disyuntiva entre corrupción y decencia. Isabel Díaz Ayuso añade su variación habitual: comunismo o libertad; y Santiago Abascal, la suya: patriotas o traidores. Distintos discursos, un mismo mecanismo: quien no les vote es o un tonto o un mal ciudadano.
La extrema izquierda afronta, además, una disyuntiva adicional: su candidatura ni siquiera existe todavía. Aún no sabe quién liderará esa candidatura. Entre los nombres que suenan con más fuerza........
