Feijóo y Abascal: ¡a cabalgar las contradicciones!
En las elecciones del 21 de diciembre de 2025 en Extremadura, el PP logró más del 43% de los votos y 29 escaños y Vox, más del 16% y 11 diputados (juntos, más del 60% de las papeletas). El PSOE se hundió. Nadie, en consecuencia, podía extrañarse de que una coalición entre los dos partidos se fundamentase en los criterios que aparecen en las 23 páginas del programa gubernamental. En democracia, el voto expresa un mandato.
El texto (en particular la referencia a la ‘prioridad nacional’) es mejorable, muy mejorable, pero dada la situación, Feijóo y Abascal han de atender al consejo, muy sabio, de Pablo Iglesias: "Quien hace política tiene que estar dispuesto a cabalgar contradicciones".
Esta vertiente hípica de la política debe ser asumida en el PP y en Vox y no convertir en dramas existenciales aspectos ambiguos o desacuerdos no sustanciales en la interpretación de los pactos o en el diferente enfoque de la gestión gubernamental. En la estrategia del PSOE está previsto activar las incompatibilidades entre ambos partidos y explotar las contradicciones porque suponen Ferraz y la Moncloa que las derechas no serán tan hábiles (ni tan hipócritas) como Sánchez en sortear los conflictos en una coalición.
El sesgo de todas las medidas que se reflejan en el pacto está en los programas electorales de los dos partidos y se observan cesiones recíprocas. Ahora bien, ¿con qué criterios ha de valorarse este acuerdo? Con varios. El primero sería el de distinguir lo declamatorio o aspiracional de lo ejecutable conforme al marco de competencia de la autonomía y del Gobierno central (tal y como ha argumentado mi colega y amigo Ignacio Varela). En materias que corresponden al Estado, el acuerdo PP-Vox no será efectivo. Determinadas políticas, como........
