Bajitos, con bigote y cabreados
Mingote solía pintar a los españoles bajitos, con bigote y cabreados. Algo parecido le sucede a Europa. El descontento se extiende. Ningún gran Gobierno europeo se salva de la quema. Si hoy se celebraran elecciones, es muy probable que Merz, Starmer o Meloni salieran trasquilados. También Sánchez.
Los sondeos en Alemania dan como ganador a AfD frente a la CDU/CSU y, por supuesto, sobre los socialdemócratas; mientras que en Reino Unido el nacionalista Farage —el cerebro del Brexit— aparece en primer lugar en las encuestas en un país donde el bipartidismo es algo más que una tradición. La primera ministra italiana, por su parte, acaba de perder un referéndum considerado clave para apuntalar la mayoría y en el horizonte aparece una ex lanzadora de martillo, Silvia Salis, como estrella emergente de la izquierda. Macron se salva simplemente porque no puede ser reelegido, pero todas las encuestas dan como resultado el triunfo de la Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen y Jordan Bardella. Pedro Sánchez no es una excepción y todos los sondeos auguran una cómoda mayoría del Partido Popular y Vox. Hoy, desde luego, perdería las elecciones. Hasta Orbán, después de 16 años en el poder, ha sido derrotado.
No puede sorprender, por lo tanto, que el término malestar —alentado desde las redes sociales y jaleado por los algoritmos— sea hoy el más utilizado en el análisis político para entender el comportamiento de los electores. Un porcentaje cada vez más amplio de la población se muestra en desacuerdo con la acción de sus gobiernos, lo que provoca un descontento creciente y, en paralelo, una búsqueda urgente de nuevas alternativas. El cambio por el cambio, pero sin una coherencia ideológica interna, lo que explica la corta duración de muchos gobiernos. Tras la salida de Orbán, sólo Macron lleva más tiempo en el cargo que Pedro Sánchez en el poder. De hecho, si completa la legislatura, el presidente español, pese a sus exiguas mayorías, se convertirá en el decano del Consejo Europeo (nueve años). Se acabaron los tiempos en los que los líderes (Adenaur, Kohl, Thatcher, Mitterand, González…) permanecían años en el poder y daban estabilidad al sistema político.
El malestar se refleja con nitidez en el Eurobarómetro, el sondeo periódico que elaboran las instituciones europeas desde 1974 para conocer el estado de ánimo de los ciudadanos. A la luz de una de sus últimas encuestas, sólo uno de cada tres europeos (el 36%) tiende a confiar en su Gobierno.........
