Estudiaron Filosofía y son muy peligrosos
Va uno conociendo gente, en persona o por la tele, y dándose cuenta de la cantidad de éxito que acumula un gran fracaso: ser licenciado en Filosofía. Estudiar Filosofía, para mi generación y para las siguientes, era, amén de un imposible, una frivolidad. Nadie estudiaba Filosofía si podía estudiar Periodismo, o carreras con una formulación así de concreta, Derecho, Psicología. Ser filósofo, no hace falta decirlo, es muy inconcreto; es como no ser nada. El ser y la nada se daban cita entonces en las facultades de Filosofía, donde pedían un cinco de media para que todos los malos estudiantes y todos los vividores pudieran entretenerse y acabar con un título universitario que enseñar luego en un call center. Nunca nos tomamos en serio, estudiantes de Periodismo o de Derecho, a alguien que estuviera estudiando Filosofía. Sólo estudiar Filología Eslava era más chiripitifláutico.
Las carreras de letras en general "no tenían salidas", y, dentro de esa interrupción voluntaria del futuro laboral, lo que menos salidas tenía del mundo era la Filosofía. Menuda mamonada.
Sin embargo, ya digo, el marchamo “licenciado en Filosofía” ha ido emergiendo tan flamenco en todos los ámbitos y destapándose como un hervidero de celebridades. C. Tangana estudió Filosofía. Los columnistas Diego Garrocho y David Mejía, también, y en la misma clase además. Álex de la Iglesia pasó por esas aulas anfractuosas, y Adriana Ugarte. Y Santiago Auserón. La novelista Sara Barquinero también decidió naufragar en ese entorno, que además ha novelado ácidamente este año en su libro window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); La chica más lista que conozco (Lumen). Ernesto Castro hizo Filosofía y ahora da clases de lo mismo, circularidad esencialmente previsible en estos grados o carreras. Otro: Jorge Freire.
Estudiar Filosofía y llegar a algo tiene mucho mérito, y alguna lección arroja sobre el periplo universitario del personal. Al final, la carrera es indistinta, y lo importante es tener de tu parte un efecto dinamizador de largo alcance. O sea, el intrusismo. Todos estos filósofos han llegado a ganarse la vida después de perder cinco años estudiando las nubes y los unicornios del pensamiento gracias a que no les hemos puesto coto. Eran peligrosos y no lo vimos venir.
El último caso para mí sorprendente de “licenciado en Filosofía” que hace cosas que me interesan es el de Xavi Puig. Acaba de publicar window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Hacer reír (Debate), y en realidad de lo que me he enterado es de que se trata de uno de los fundadores de El Mundo Today, junto a Kike García.
El Mundo Today es un ejemplo cimero de humor por escrito. Aunque sean de izquierdas, son graciosos. En el ensayito de Puig sobre el humor se cita este titular: “Cientos de niños gitanos inician ya la vuelta al cobre”.
Sorprende (o impacta) la cantidad de cultura que hace falta para escribir chorradas. A mí me pasa un poco lo mismo
Hacer reír no hace reír, pues es muy seriote e intelectual y a lo mejor se citan cien figuras del pensamiento y de la cultura en general. Sorprende (o impacta) la cantidad de cultura que hace falta para escribir chorradas. A mí me pasa un poco lo mismo.
Puig cita lo del cobre infantil como ejemplo de los problemas que le traen a uno los chistes. Una asociación gitana se tomó a mal este titular e intercambió varios mensajes con Puig, que defendió su broma como manera de visibilizar la brecha que aún existe entre la escolarización y su beneficio para unos niños y para otros, dependiendo de quiénes sean sus padres. Puig, de manera un tanto angelical, defiende que el humor debe favorecer “la convivencia”. Por eso, según explica, en su revista satírica se pueden pasar horas debatiendo si un chiste merece la pena desde el punto de vista del bien social, del equilibrio de fuerzas, de los sujetos afectados y de las consecuencias morales. Luego dirán que no trabajan, los cómicos.
Aunque cita a Bill Burr (que no creo que se pare ni un segundo a pensar en otra cosa que si un chiste tiene gracia), Puig destaca el método creativo de Luis Piedrahíta, asegurando que es “uno de esos casos en los que el humorista ha encontrado la forma de filosofar en marcos estrechos pensados para el mero entretenimiento”. Ojito a su forma de pensar en un club de la comedia: “La libertad como concepto moral y filosófico”. A partir de ahí, Piedrahíta “despliega un texto cómico” que busca comunicar con claridad su “tesis intuitiva”.
Puig, de manera un tanto angelical, defiende que el humor debe favorecer "la convivencia"
Para Puig, lo que hacen en El Mundo Today es literatura, algo que no podemos negar dado el nivel de tantas otras cosas que hoy consideramos literatura y ni siquiera nos hacen gracia. El autor descree del cinismo, del populismo y del desparpajo, y considera que las redes sociales y los vídeos cortos que corretean por ellas han privilegiado la personalidad del payaso, y no su labor de payaso. Basta ser simpático y caer bien para que tu humor siempre obtenga likes y programas en RTVE. Sinceramente, no creo que muchos cómicos famosos puedan leer este libro sobre su propio oficio hasta el final y sin mirar un diccionario.
“Esta forma de operar, siempre a la caza de vínculos no evidentes entre elementos en apariencia desconectados, es el combustible de toda actividad artística”, leemos.
Xavi Puig cita varias veces a Wenceslao Fernández Florez ( window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); El bosque animado), y a Milan Kundera, Freud, Platón, Aristóteles o Susan Sontag. También cita muchos cómicos de stand up que nadie conoce, pero que deben de ser muy divertidos.
No creo que muchos cómicos famosos puedan leer este libro sobre su propio oficio hasta el final y sin mirar un diccionario
La carrera de Filosofía, hoy grado, ha conseguido situar más exalumnos en primera fila del periodismo que la carrera de Periodismo. Si contamos los que no acabaron ninguna carrera, el periodismo está lleno de filósofos y primogénitos. O sea, de ideas y apellidos.
