A lo mejor hay alguna película donde el sacerdote no abusa de niños, ¿eh?
Se encuentra uno estos días el cartel de una película en las marquesinas del autobús. Es un cartel muy sencillo. Leemos el título de la película y vemos al actor protagonista, Alberto San Juan. El título es La luz, y Alberto San Juan aparece vestido de cura. Entonces, en dos segundos exactos, sabes que la película trata de abusos sexuales a menores dentro de la Iglesia.
Esta semántica instantánea nos recuerda algo que contaba Luis Buñuel en sus memorias, window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Mi último suspiro. Junto a un compañero de la industria (no recuerdo quién, pero lo pueden buscar), Buñuel había establecido unos estadillos anticipatorios que, después de ver miles de películas, le permitían a él y a su amigo saber qué iba a pasar en una cinta con sólo conocer sus primeros balbuceos. Entonces uno de ellos se acercaba al otro y le decía: una mujer enviuda y viaja al extranjero, donde conoce a un apuesto millonario que guarda un secreto inconfesable. Y Buñuel allí mismo deducía: el millonario mató al primer marido de la mujer. Y acertaba siempre.
Este juego quería señalar la ausencia de originalidad o riesgo en el cine de la época, pues, desde las teorías del formalismo ruso sobre la desautomatización del texto (Shklovsky, 1914), el arte narrativo (cine, novela) comparte un mismo objetivo, cuando aspira a ser arte verdadero: La guerra contra el cliché (Martin Amis, 2001).
Aunque el párrafo anterior puede parecer (y lo es) excesivamente intelectual, concedemos resumirlo en el consabido "el asesino es el mayordomo". Todo el mundo entiende que, si en una trama al estilo de Agatha Christie, el asesino era el mayordomo, nos ha hecho perder el tiempo. Y algo aún peor: nos ha hecho conformarnos.
Uno se conforma cuando la película o la novela subraya realidades asentadas y de amplio consenso y no remueve en nuestra conciencia esos clichés o prejuicios. El arte de riesgo es necesario para que todo lo conocido, incluso lo que resulta evidente en su verdad, sea durante un momento cuestionado, y podamos llegar a ello con una mirada fresca.
Por eso, una película sobre una mujer que maltrata a un hombre sería una película interesante. Otra película más sobre un hombre que maltrata a una mujer no aporta nada.
Como estamos en manos de pirados y basurilla........
