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T’aqrachullo: ¿Por qué este gigantesco completo permaneció tanto tiempo fuera del radar?

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Recientemente, el complejo arqueológico de T’aqrachullo, ubicado en la provincia de Espinar, en la región Cusco, volvió a captar la atención internacional luego de que investigaciones difundidas por National Geographic reforzaran la hipótesis de que este asentamiento correspondería a Ancocagua, una antigua ciudadela ceremonial y política mencionada por cronistas de la conquista española.

El lugar no es nuevo para los arqueólogos ni para las comunidades de la zona. Durante décadas fue conocido como un espacio cubierto por vegetación, utilizado incluso como pastizal para ganado. Sin embargo, las excavaciones realizadas en los últimos años permitieron revelar la magnitud de sus estructuras y el valor histórico de los objetos encontrados, entre ellos miles de lentejuelas de oro, plata y cobre asociadas a vestimentas ceremoniales de élites incas.

Aunque algunos reportes internacionales lo describen como un asentamiento “cuatro veces más grande que Machu Picchu”, especialistas advierten que el tamaño no necesariamente determina la relevancia histórica o turística de un sitio arqueológico. La comparación, más que establecer superioridades, refleja la dimensión territorial de un complejo que aún permanece en investigación.

¿Por qué permaneció tanto tiempo fuera del radar?

Uno de los aspectos que más llama la atención sobre T’aqrachullo es cómo un sitio de tal extensión pudo permanecer durante décadas fuera del foco mediático y turístico nacional.

La ciudadela se ubica sobre una meseta cercana al río Apurímac, en una zona rural de difícil acceso en la provincia de Espinar. Según explicó Maritza Rosa Candia, directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco y una de las primeras investigadoras del sitio, cuando iniciaron las exploraciones arqueológicas en los años noventa las condiciones para llegar al complejo eran extremadamente complicadas.

“Para llegar a ese sitio no había vehículos. Teníamos que recorrer cerca de 40 kilómetros en bicicleta”, recordó. A ello se sumaba el contexto de violencia interna que atravesaba el país durante aquella época, lo que dificultaba encontrar apoyo logístico y personal para realizar excavaciones arqueológicas en la zona.

Además del aislamiento geográfico, gran parte de las estructuras permanecían cubiertas por tierra y vegetación, dificultando reconocer desde la superficie la verdadera dimensión del complejo. Candia detalló que el sitio se encuentra asentado sobre un afloramiento rocoso rodeado de quebradas y cañones, características que también contribuyeron a mantenerlo relativamente oculto durante años.

Otro factor clave fue la limitada difusión de las investigaciones previas. Aunque T’aqrachullo viene siendo estudiado desde 1994 y fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2010, gran parte de esos trabajos permanecieron circunscritos al ámbito académico y regional.

“La entrega de la obra, las investigaciones y las publicaciones sí se realizaron, pero tal vez faltó una mayor difusión a nivel nacional”, señaló Candia en su entrevista con El Comercio. Incluso la hipótesis de que el sitio podía corresponder a Ancocagua ya había sido planteada décadas atrás por el explorador Johan Reinhard y posteriormente reforzada por investigaciones locales.

Mientras Machu Picchu se consolidó desde el siglo XX como símbolo internacional del legado inca, T’aqrachullo quedó relegado a estudios especializados y proyectos arqueológicos poco........

© El Comercio