Los Goytisolo y Gregorio Morán
La fascinación del ser humano por descubrir sus límites tuvo como precursor a Herodoto, y las luchas entre persas y griegos.
De aquella aventura de narrar el transcurrir de la esencia de la humanidad, lo censuraban por centrarse en las digresiones, los recovecos que fundaban las victorias y las derrotas.
La historia con mayúscula no se basa en el número de soldados arrasados por sus oponentes, sino en las oscuridades húmedas donde florecen el jazmín y el amor.
No hay sentimiento más hondo que el prohibido u oculto, aquel que nunca llegaremos a intuir, pero que precedió el alea jacta est y las mórbidas banderas travestidas de sangre.
Es esa alegría que describía Almudena Grandes, como el deseo de Pasionaria al fundir el carmín con Antón, lo único que se atrevió a pedir a Stalin y que la desnudó humana.
Esa vida que no es mía y sin embargo es la mía, como este afán que no me pertenece y sin embargo soy yo...
Hace unos días falleció el último de los........
