El futuro no parte de cero
Vivimos en una época que parece tener una fascinación especial por empezar de nuevo.
Cada cambio tecnológico viene acompañado de palabras como disrupción, transformación o reinvención. Como si para avanzar fuera necesario dejar atrás todo lo anterior. Como si la experiencia acumulada por generaciones fuera, más que un activo, una carga.
No estoy seguro de que sea así.
En los próximos días me tocará participar en Londres en la ceremonia de apertura del año judicial, una de esas ocasiones en que la historia y las instituciones se hacen visibles. Togas, pelucas, protocolos y ritos que han sobrevivido durante siglos. Algunas de estas formas pueden parecer anacrónicas, pero detrás de ellas hay algo más profundo: la conciencia de que las instituciones no se construyen de un día para otro y de que su legitimidad también es fruto de una historia........
