La fiesta que envejeció sin crecer
Por: Johan Steed Ortiz Fernández
Las festividades de San Juan y San Pedro de Neiva ya no puede seguir viviendo de la nostalgia.
Estamos ad-portas de desarrollar la versión 65 del Festival del Bambuco en San Juan y San Pedro, en Neiva, el Huila, Colombia y el mundo. Las festividades culturales más importantes de la región, que deberían inflarnos el pecho; pero que también nos obliga a cuestionar de manera incomoda: ¿cómo unas fiestas con tanta historia terminan atrapadas en una zona de confort tan pobre, tan repetida y tan poco ambiciosa que ha trascendido los gobiernos?
La mayoría de quienes disfrutan hoy las fiestas, ni siquiera habían nacido cuando surgieron; sin embargo, en vez de crecer con el tiempo, de fortalecerse, de alimentarse de innovación y mayores atractivos, la festividad parece haberse encogido. Cada año, se organizan como si la costumbre bastara; a manera de que repetir fuera sinónimo de conservar. Como si el folclor pudiera defenderse solo; sin estrategia, sin visión y sin hambre de convertirse en algo más grande que realmente aduzca a la frase utópica que nos identifica “cuando el Huila muestra su folclor, Colombia baila sanjuanero”.
Pero no. El San Pedro es una tradición que no evoluciona, pero en contraste si se desgasta. Una tradición que mal gestionada se convierte en rutina; que por muy nuestra que sea, deja de emocionar, de atraer, proyectar futuro, y ¡aburre!
Ese es el problema del San Pedro actualmente; convertida en una magnifica edición de video, cargada de ruido, alegría sobreactuada; pero si de poca construcción real.
En Colombia hay festivales que entendieron que la tradición no se........
