El ciudadano ya no come entero
Por: Johan Steed Ortiz Fernández
Colombia está cansada; la veo peleando todos los días; en las redes sociales, en los grupos de WhatsApp, en las reuniones familiares, en la universidad, en el trabajo, en cualquier conversación donde aparezca la palabra «política».
Todo parece terminar igual: si alguien se identifica con la derecha, lo tildan de paraco; si es de izquierda, de guerrillero; y si se ubica en el centro, de tibio.
Y si no se siente representado por ninguna de estas opciones, le aseguran que no entiende nada de lo que pasa en el país. Como si pensar distinto se hubiera convertido en un delito.
Después nos preguntamos por qué tantos jóvenes prefieren no participar o por qué millones de ciudadanos se quedan en sus casas el día de las elecciones. ¿Por qué la política les genera más cansancio que esperanza? Tal vez porque hemos convertido las diferencias políticas en enemistades personales, pero la democracia nunca fue eso.
La democracia consiste, precisamente, en la coexistencia de distintas visiones de país. ¡Qué aburrido sería vivir en una nación donde todos pensaran igual, votaran por el mismo candidato, defendieran el mismo partido y repitieran las mismas ideas! La diversidad no es una amenaza para la democracia; es una de sus mayores fortalezas.
Sin embargo, esta coyuntura también deja una enseñanza más profunda: los colombianos están cansados de los discursos. Están agotados de los «salvadores», de los........
