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Un artículo más sobre la primavera

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20.03.2026

20 de marzo 2026 - 03:08

Está usted ante un artículo más sobre la llegada de la primavera a Sevilla. No apto para alérgicos (mucha gramínea) ni diabéticos (demasiada glucosa en los lirismos). A las 15:46 de hoy nos sorprenderá el equinoccio mientras vemos nevar flores de naranjo. Llevamos varios días de prólogo, callejeando sin rumbo, demorando la hora de regreso, sabiendo con el cuerpo –son las carnes vivas las que certifican la calidad, autenticidad y acierto de cada sí y de cada no que damos–, que esto ya está aquí. Lo saben también los pájaros de la mañana, que ahora se sienten cerca y nos despiertan antes. Como cada año aclaro –en esto, quienes (yo también) huyen del agotador chovinismo me tienen que disculpar el arrobo metasevillano–, la de esta ciudad es, técnicamente, la primavera por antonomasia. No hablo de factores culturales, del gozoso ambiente cuaresmal. Hablo de brisa, ropa tendida, aroma, sonidos, de la inclinación del sol.

Pensando en escribirles este artículo-pregón, se me venían dos poemas. El primero: “Hasta para ti,/ que no te enteras,/ ha llegado/ la primavera”. Es de Isabel Escudero y habla, con qué sencillez, de algo importante: no nos enteramos porque vamos no a nuestra bola, sino a la que dicta este mundo, como motos. Se entera quien se para y está presente, esto es, el sabio. Apenas quedan. Lo peor de la Mater Celeritas que nos parió a los hombres y mujeres atrapados en el espíritu de este tiempo, es que nos perdemos tanto las maravillas como las terriblezas del momento. Pues hasta para nosotros, tan disociaditos, ha llegado la primavera. Segundo poema, el del galileo Marwan Makhoul, que inspira el título del último poemario de Manuel Moya: “Para escribir un poema/ que no sea político/ tengo que escuchar a los pájaros/ pero para escuchar a los pájaros/ ha de cesar el bombardeo”. Como les decía, aquí, en plena ciudad, aún tenemos la suerte de que nos despierten en estos días los trisados de las archisevillanas y oscuras golondrinas. Aquí aún no ha comenzado el bombardeo. Nos podemos permitir cantar odas a la primavera y saetas a aquel otro galileo al que (dice Moya en uno de sus poemas de ese libro) los mismos hombres que hoy disparan ayer lo crucificaron por hacer y decir cosas rarísimas. Pero podemos también hacer posible que escuchar pájaros en Sevilla este 20 de marzo tenga algo de sublevación inmóvil, y algo de poema político el contarlo así, en un puñetero artículo más sobre la primavera.

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