Cada vez que Trump se encuentra entre la espada y la pared, se da un plazo de dos semanas para ganar tiempo o dejar que las cosas encuentren una “salida natural”
Cada vez que Donald Trump se encuentra entre la espada y la pared, se da un plazo de dos semanas para ganar tiempo o dejar que las cosas encuentren una “salida natural”. Esa táctica le fue bien para cerrar tratos ventajosos en sus negocios inmobiliarios y la ha utilizado en política para mantener el poder en su partido y en la Casa Blanca. Cuando inició su guerra comercial contra el mundo, hace ahora un año, el plazo de las dos semanas salió a relucir una y otra vez, unido a las amenazas de aranceles que subían y bajaban como en una montaña rusa. El verano pasado hubo varios ultimátum de la misma duración para el alto el fuego en Ucrania que Putin nunca cumplió. El pasado mes de enero, Trump volvió a recurrir a las dos semanas de plazo en su amenaza de tomar por la fuerza Groenlandia, aunque luego se echó para atrás. Ahora que necesita desviar la atención de Oriente Medio, empieza a acordarse de la isla del Ártico. En estos momentos, la espada y la pared de Trump son una guerra en la región más explosiva del........
