"Para empaquetar aquel monstruo hacía falta un despliegue de herramientas de cirujano que no tenía en casa. Atrapado y sin salida, claudicó"
Me crucé con él en la cola de devoluciones de un templo del bricolaje. Estaba dos turnos por delante, custodiando un bulto que acaparaba las miradas. Manuel —llamémosle así— me contó su drama. Había instalado un ventilador de techo, un transatlántico con luz LED y diseño vanguardista cuyas aspas, programadas para plegarse con elegancia futurista, empezaron a desencajarse a la semana. El mecanismo gripó y Manuel decidió devolver el artefacto por donde había venido. Al llamar al comercio, una voz robótica le soltó: "Traiga el aparato desmontado y en su embalaje original". ¡El embalaje........
