Un desafío que señala al conjunto europeo
España y Francia arden en un verano que se está convirtiendo en un infierno para miles de afectados a ambos lados de la frontera y que interpela a la Unión Europea a perseverar en la conciencia de que los desastres que pueda sufrir cada uno de sus miembros conciernen y competen al conjunto del club comunitario. Porque cuando las llamas arrasan los parajes sin entender de fronteras, la devastación constituye no solo una catástrofe nacional, sino un mal de consecuencias compartidas; como antes ocurrió con las llamas........
