Trenes vigilados escasamente
Creado: 11.04.2026 | 06:00
Actualizado: 11.04.2026 | 06:00
Subió Ábalos a la tribuna de oradores con los avíos de la limpieza. Señaló con toda justicia los desafueros, chanchullos y podredumbres del partido saliente. Y se otorgó de manera anticipada los laureles de la limpieza. Pero resultó que el agua del balde que llevaba para fregar estaba empuercada. Y al cabo del tiempo se vio que él andaba —todavía presuntamente— en asuntos turbios y en devaneos de nuevo rico expresados con jerga y atributos de macarra. Con un escudero que a veces parecía mandar más que su señor. Un desastre que lo llevó a declarar, casi a declamar: «Estoy solo, no tengo a........
