El perturbador mundo de Epstein
No se confundan. El caso Jeffrey Epstein no es algo así como una versión de ‘Sexo en Nueva York’ más subidita de tono. Probablemente, esta ha sido la intención de Donald Trump, al aceptar que se dieran a conocer unos tres millones más de páginas de un afer cuya auténtica dimensión y naturaleza se llevó Epstein a la tumba cuando se suicidó, o le suicidaron. En cuestiones tan escabrosas, como en tantas otras, la mejor defensa es el ventilador. Mejor aceptar que Trump era uno más de unas orgías que implicaron a media élite estadounidense que responder a acusaciones específicas de sus víctimas, debieron pensar los asesores del presidente. Al fin y al cabo, ya se sabe cómo es: un juerguista impenitente. O algo más, a tenor de las palabras que le........
