¿Se pueden adelantar las elecciones para perderlas?
Se puede. La historia está repleta de ejemplos. Desde Jacques Chirac hasta Pere Aragonès, aunque quizás el ejemplo más sonado fue el de Artur Mas en 2012. Casi siempre como consecuencia de cálculos demoscópicos equivocados. Y uno de los males de la política actual, desde hace más de una década, es que se toman más decisiones en base a los razonamientos de los politólogos que a las razones de los políticos. «No habrá momento mejor», le han dicho estos días a Pedro Sánchez. Pues, ¿cómo podrían ser los peores? ¿Mejor para qué o........
