El orden de las cosas
22 de octubre 2026 - 03:09
Seguro que hay quien dice que París es tan hermosa que ni ella misma puede soportarlo y, por eso, de tanto en tanto, le llega la urgencia de prenderse fuego. Esta tendencia a inmolarse de la capital parisina –y de la propia Francia– la asumimos como su amor por los cruasanes. Si hay que hacer caso a Julio César, los habitantes de Lutecia (la París primigenia) prefirieron darle candela antes que dejarla caer en manos romanas. París es el escenario de la revolución más famosa y absoluta, de las barricadas y de la Comuna. Cómo son los franceses –hemos suspirado muchas veces–, que a la que les pegan una mordida de........
