Las próximas elecciones, La Ratita Presumida y el baile de los pretendientes
La salud mental de un pueblo se mide en su capacidad para reírse de sus dramas y pensar sin que le griten al oído. En el Estado español toca pasar de la bipolaritensión salvaje al bipolaranálisis civilizado, como decía mi padre: “ya oí por este lado, ahora me falta escuchar por el otro”.
Eso exige esfuerzo de líderes, medios y ciudadanía: la política no debe ser un choque destructivo, sino análisis equilibrado de fortalezas y debilidades.Ante el adelanto electoral del 29 de noviembre, recuerdo que, tras publicar Natura y Cultura de las Islas Canarias, para preparar hacer una democracia con fundamento, escribí, para mi pueblo, San Juan de la Rambla, una obra basada en La Ratita Presumida. Décadas después, el libreto sigue vigente: la Ratita es el votante canario que encuentra la moneda de su voto y recibe una comparsa de pretendientes engominados cantando coplas para enamorarla. Una metáfora para limpiar el veneno del debate.
EL BIPOLARANÁLISIS DE LA RATITA
Primero aparece el Partido Popular, traje impecable, estirando los puños, prometiéndole solvencia macroeconómica y el anclaje constitucional que las empresas y el empleo isleño demandan para no ahogarse,—¡Ay, Ratita Presumida, si te casas conmigo, ¡yo te cuadro las cuentas y te quito el peligro! Soy el médico de la economía, el ancla en la marea… Soy el psicólogo de los pequeños propietarios, de los pequeños rentistas, de los que temen los impuestos por heredar… ¡Conmigo no habrá deudas ni miedos!La ratita (mirándolo de reojo con la escoba en la........
