Cuando la política se basta por sí sola
Hace 25 años nos dio un vuelco el estómago. El ataque a las Torres Gemelas inauguraba una era de guerras y matanzas sin tregua. Herederos del 11S, en los albores de este siglo, todo ha ido cobrando la apariencia de una infausta telerrealidad, que encarna a la perfección un presidente como Trump hecho a imagen y semejanza de un mundo en caos.
Decir que vivimos en una distopía se ha convertido en una expresión manida. Cada nuevo suceso dantesco trae esa marca de fábrica, como la noticia de esta semana que nos pone sobre aviso de que la inteligencia artificial podría destruirnos a todos antes de 2030, y no caer en estado de shock al enterarnos. ¿Qué es una raya más para un tigre, persuadido de antemano de una posible guerra nuclear? Pero la muerte, el miedo y la maldad (mmm, esa onomatopeya) se han impuesto.
Con estas armas y bagajes hemos desembocado en el salto fronterizo de Ceuta, y nada es casual, cuando las potencias se alinean a las puertas de un año electoral en España y en Europa, que será el gran test de la ultraderecha que exporta el tótem de la Casa Blanca desde Italia a España y desde Francia a Alemania. “Me sangra el corazón”, clamó la excanciller alemana Angela Merkel tras la victoria apabullante de la Afd (Alternativa por Alemania, el partido neonazi........
