Entre tejas y guitarras
Era un pueblo -con mar-, de tejas, calles empedradas y sonidos de guitarras. Cuando escucho las viejas canciones de entonces se revuelven en el fondo de la memoria los momentos irrepetibles de la juventud. Todo ha cambiado, hoy camino por la calle como un zombi, nadie me conoce y yo tampoco conozco a nadie; llevo la condición de vieja gloria en la frente y dudo cuando me enfrento a una escalera mecánica. Este último síntoma -la duda ante la........
