Llamas como faralaes
17 de abril 2026 - 03:07
Llovía, ¡válgame Dios! Don Buenaventura Ardilla Cienfuegos eligió la mañana para estrenar ropa y calzado. Sí, eran dos gotas marranas, no digo que no, pero caía del cielo el agua suficiente para echar a perder la liviana gamuza de su chaqueta retro y la piel vuelta de sus mocasines con herraje. Lucir nuevo modelito en fechas señaladas —y esta sin ninguna duda lo era— constituía en la estirpe de los Ardilla y no digamos en la de los Cienfuegos, una inveterada costumbre que, inspirada en el símbolo de la serpiente, significaba algo así como una purificación del alma, una renovación del espíritu o, dicho con menos grandilocuencia, una zafadura del........
